El fuego, la brasa y el trópico llevados a la mesa. Un menú degustación de temporada por la chef Mariana Belisario, servido entre penumbra y oro.
Cocinamos la memoria de un país con la técnica de este tiempo.
Onoto nace de una obsesión: la despensa venezolana entendida como alta cocina. El cacao de Chuao, el maíz cariaco, el merey, la brasa de leña y los pescados del Caribe se ordenan aquí en una gramática precisa, sin nostalgia y sin folclor.
Cada servicio es una sola función, en una sala de penumbra donde el plato es lo único iluminado. No hay carta: hay un relato de temporada que cambia con lo que la tierra ofrece.
“No inventamos un país; lo servimos como nunca se atrevió a mirarse.”
Caraqueña, formada entre el fogón de su abuela en Barlovento y las cocinas de autor de San Sebastián y Lima. Volvió con una sola idea fija: que Venezuela merecía un lenguaje propio en la alta cocina, no una versión prestada.
En Onoto trabaja con productores de cacao, maíz y pesca artesanal a los que nombra en cada servicio. Su cocina es de fuego lento y precisión fría: memoria pasada por el filo de la técnica.
— Mariana
Onoto abre una función por noche, con aforo limitado. No hay pago en línea: confirmamos tu mesa personalmente por WhatsApp.
Escríbenos y te confirmamos disponibilidad, alergias y maridaje.
Reservar por WhatsApp →Número de demostración (placeholder). Marca y contenido ficticios.
Ven con hambre de país. Te esperamos en la penumbra.